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¿Cómo hacemos juicios?

 

 

Buenos días, feliz lunes y muchas bendiciones. 

Permítanme comenzar haciéndoles esta pregunta: ¿Cuántas personas haz juzgado esta semana? ¿Dos? ¿Tres? ¿Cinco a diez? ¿Demasiadas para contarlas? - ¿Ninguna? (¡Eres un/a sant@!) Juzgar a l@s demás es algo que sucede todos los días. Intento no juzgar, pero a veces no puedo evitarlo.

La mayoría de las veces, estás juzgando a las personas que ves en público. En un restaurante, una tienda de comestibles, un centro comercial, conduciendo en la carretera, etc. Personas de las que no sabes algo. No tienes idea de por qué se visten, actúan o hablan como lo hacen. Todo lo que sabes es que ves algo sobre estas personas que consideras "incorrecto", "diferente" o "inapropiado", en tus juicios.

Mateo 7: 1-5 es quizás una de las exhortaciones más importantes, encontradas en cualquier parte de la Biblia, dada a una persona cristiana. Esto no elimina el juicio ni lo condena por completo. Simplemente dice que, si juzgamos honestamente y de acuerdo con la palabra de Dios, estamos a salvo, pero cuando vamos más allá de este reino debemos responder por nuestras acciones. No a las personas, sino a un Dios Santo que siempre juzga según la verdad.

Jesús dice que tendemos a exagerar las faltas de las demás personas y al mismo tiempo minimizar las nuestras. La palabra "mancha" es interesante. Puede significar algo pequeño e insignificante. Jesús creció como el hijo de un carpintero, por lo que esta "mancha" probablemente significa un trozo de aserrín, que puede ser extremadamente irritante cuando se le mete en el ojo. En otras palabras, lo que Jesús nos dice es que es más fácil juzgar a las demás personas que mejorarnos a nosotr@s mism@s.

 

Cuando Jesús dijo: "No juzgues", es importante entender lo que quiso decir. Esto no es una prohibición contra todos los juicios, ni está en contra de discernir legítimamente entre lo correcto y lo incorrecto o hacer una evaluación crítica. En cambio, es una prohibición de ser los censores de Dios. Un censor era un magistrado que tenía el trabajo de supervisar la moral de la comunidad. En esa posición, debían encontrar los defectos de otras personas y ser duros con sus críticas. Si alguien no cumpliera con sus expectativas, entonces sería censurado o condenado.

Hoy llamaríamos a estas personas denunciantes. Estas son personas que siempre buscan las fallas de otras personas y se vuelven negativas y destructivas en su crítica. Estas son personas que siempre dan el peor giro a cada situación. Una persona censuradora es alguien que reclama tanto la competencia como la autoridad para juzgar.

 

Jesús nos enseña en su palabra que no debemos condenar a las demás personas. O sea, que antes de poner en tela de juicio a un hermano o hermana debemos mirarnos a nosotr@s mism@s, pues tod@s estamos expuest@s al pecado, quien no admita esta realidad miente y hace mentiroso a Dios.

 

Ahora bien, la exhortación y el juicio son dos cosas totalmente diferentes, lamentablemente en algunas iglesias que representan el cuerpo de Cristo, se ha dado una mala interpretación de los principios de exhortación que van en búsqueda de la restauración de los hermanos y hermanas caíd@s y no en la condenación.

 

Bendición

 

Padre Luis+

Date news: 
Monday, June 22, 2020 - 09:30