Compasión radical

En esta reflexión de la narrativa bíblica de Lucas (7:36-8:3) quiero enfatizar sobre este encuentro entre Jesús y una compañera-hermana la cual no se menciona su nombre. Es curioso que los cuatro Evangelios contengan relatos del ungir de Jesús por parte de una mujer, pero no relatan como Lucas lo hace el comportamiento más subversivo y provocador de la mujer con su llanto, sus lágrimas, el beso, y el secar los pies de Jesús con su cabello. El otro detalle es que en los otros Evangelios la objeción que aparece es sobre el cuidado de un ungüento caro, pero, aquí, se trata de la reputación de la mujer como pecadora y el supuesto fallo de Jesús al no repudiar sus acciones.

 

Les confieso que siempre me he imaginado esta escena de una manera en dónde Jesús y esta hermana-compañera hacen contacto visual olvidándose por un momento del moralismo estúpido de esta sociedad que nada tiene que ver con el amor de Dios. Mientras tanto, la mujer también tiene una historia con Jesús, que podemos decir de sus actos de enorme gratitud.

 

Aquí lo importante es que esta compañera-hermana ha sido perdonada por Jesús y derrama su gratitud en las lágrimas, besos, y loción.Sinceramente les confieso que me gustaría poder aprender de ella este tipo de arrepentimiento-agradecimiento. Y qué bueno que Jesús no tuvo una mirada anónima para ella como muchas veces yo lo hago en la calle por mi prisa, mi indiferencia o mis preocupaciones. Jesús le demostró a ella una compasión radical mandando al diablo a quienes podían decir algo contra su reputación. El vio en ella a un ser humano en desesperación. Conectar con ella lo llevó a entender su realidad y es por esto por lo que pudo relacionarse con sus sentimientos y escuchar sus necesidades cuando pidió perdón.

 

Esta fase de Jesús me magnetiza porque es como un reto a la iglesia para que se mueva fuera de sus deberes religiosos y comience un activismo socio espiritual de compasión radical. Todo esto es una invitación para que nosotr@s como iglesia-pueblo entendamos que no es correcto el realizar juicios sobre las personas y/o rechazarles. Somos personas en pecado y esta es una realidad que no la cambia nadie y es por esto por lo que la misericordia y compasión radical de Jesús nos acepta y nos perdona cada día tal y como lo hizo con esta hermana-compañera. Nuestro reto es hacer lo mismo.

 

En el amor solidario, el sacramento más importante

 

 

Author: 
Padre Luis
Date news: 
Miércoles, Julio 3, 2019 - 17:00