Militancia Espiritual

pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotr@s; Hechos 1:8

Un problema del neoliberalismo-cristiano en Estados Unidos, lo sigue siendo el solo definir pobreza basándose en aspectos económicos, cuando debería asimismo de incluir el analfabetismo funcional que sufrimos, la incapacidad de no tener poder participativo en el gobierno, la carencia de poder popular para monitorear o cambiar gobiernos corruptos y la desorganización en nuestro activismo comunitario que nos impide tener la capacidad para movilizar al pueblo hacia su liberación. De aquí la necesidad de reconocer que no solo tenemos una crisis económica; tenemos asimismo una crisis política, moral, espiritual y social.

Ahora bien, me parece necesario aclarar que el aspecto cristiano del neoliberalismo estadounidense es una abominación teológica que contradice seriamente los fundamentos del verdadero Cristianismo en donde desde un principio esa Iglesia-Pueblo se caracterizó por la vivencia en unidad, el tener todo en común y la repartición de los bienes de acuerdo a la necesidades (Hechos 2:44-45). Es por esto que nunca he tenido dudas al declarar que todo proyecto verdadero en donde está nuestra Diosa envuelta tiene que por obligación ser anticapitalista. De lo contrario es pura teología camaleonista que busca la fiebre en la sábana. De aqui tambien la necesidad de una militancia spiritual.

Esa militancia espiritual debe de ser radical y la misma debe de estar caracterizada por una experiencia de empoderamiento solidario que busque por un lado el despertar de la conciencia crítica y de clase, para que podamos entender nuestras realidades sociales, sexuales, género, raciales, étnicas, políticas, económicas, históricas, religiosas y de clase, sin tener que recurrir a respuestas mágicas que nos enajenan de nuestras responsabilidades. O sea, ¡Diosa no creó este desorden, por lo tanto nos corresponde a nosotras/os arreglarlo!

Por otro lado, también esta militancia de una espiritualidad radical, debe de tener la capacidad de subvertir el desorden que existe actualmente, y nos haga partícipes de un poder que nos lleve a la organización que persigue dejar como resultado la organización socio-política de nuestras comunidades para lograr la transformación de circunstancias opresoras en experiencias de liberación. De aquí el que reconozcamos que esta espiritualidad radical tiene dimensiones sociales, culturales y políticas.

Me gustaría concluir esta reflexión con un pensamiento del Rev. Martin Luther King, Jr. que no se menciona mucho aquí en Estados Unidos. El nos dijo –y nos sigue diciendo- que un movimiento que solo tiene la capacidad de sacar a la gente a la calle es una revuelta. Pero por el contrario, un movimiento que tiene la capacidad de cambiar tanto a las personas como a las instituciones es una revolución. No estamos para reformismos ni parches socio-políticos. Esta es una revolución del pueblo, sigamos resistiendo con nuestra militancia espiritual.

En el amor solidario, el sacramento más importante, seguiremos resistiendo y recatando la espiritualidad subversiva del pueblo

 

Author: 
Padre Luis
Date news: 
Sábado, Marzo 16, 2019 - 08:15