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Amar es un mandamiento Divino

 

 

Buenos días, feliz lunes y bendiciones. 

 

La historia de la obra de Dios entre las personas es una historia de trabajo duro, seguida de decepción. Dios es como un hombre, o una mujer, que se prepara cuidadosamente, plantando un viñedo, rodeándolo, cavando la tina de vino, construyendo una torre y luego alquilándola a los administradores para que cuiden las vides. Sin embargo, cuando regresa para recibir el fruto, no encuentra ninguno. El fruto es retenido. 

 

Marcos 12: 1-12 no es estrictamente una historia de interrogatorio, aunque muestra la hostilidad entre Jesús y el liderazgo de Jerusalén visto en esas historias. En cambio, toma la forma familiar de una parábola, en este caso, una historia agraria con un giro violento. Un hombre planta un viñedo, lo cerca, construye un viñal y una torre de vigilancia, y lo alquila a los inquilinos.

 

Esta descripción simple y práctica tiene un significado tanto económico como intertextual. Económicamente, indica que el propietario en cuestión ha realizado una inversión considerable. La plantación, el cercado y la construcción representan un desembolso financiero significativo. Este no es un esfuerzo casual; La viña constituye un compromiso. El propietario se ha puesto en riesgo, tanto en términos de rentabilidad del viñedo como de integridad de los cuidadores. Esto es lo que nos cuenta la historia.

 

La clave para entender esta parábola y lo que dice sobre los líderes religiosos es que Jesús hace que su falta de obediencia sea personal. Jesús les dice a los líderes que debido a su desobediencia serán excluidos del reino de los cielos (individualmente y como pueblo); que han dejado pasar su oportunidad por el momento para ser dada a los gentiles.

 

Pero ¿qué pasa con el elemento de frustración o de la decepción? ¿Está Dios enojado o frustrado con nosotr@s? Jesús dijo en Mateo 11:28, "Ven a mí, todos los que trabajan y están cargados, y yo te daré descanso". No estaba cerrado a los quebrantados, rechazados e inmorales. De hecho, fue donde estaban las personas enfermas, donde estaban las personas pecadoras y donde estaban las personas rechazadas. Jesús no tenía un torniquete de obligación moral, sino solo manos abiertas y perforadas para recibir y restaurar a todas las personas que están cansadas, destruidas y derrotadas. En otras palabras, Dios no está decepcionado contigo cuando tú te acercas a Él de manera abierta, fiel y humilde. No nos recibe como personas esclavas, sino como hijos e hijas, como amigos y amigas.

 

Dios no está decepcionado contigo. Sí, Él hará que cambies. Sí, Él quiere que te limpies de la presencia del pecado. Sí, Él quiere redimirte, pero también quiere afirmarte, recibirte y amarte.

 

Podemos acercarnos a Dios no como decepciones, sino como aquell@s con debilidades que se han perfeccionado a través de Cristo. La emoción principal de Dios hacia nosotr@s hoy y cada día es el amor, y lo recibimos sabiendo que no hemos hecho nada para merecerlo. No hay nada que podamos hacer hoy para que Ella nos ame más, y nada que podamos idear para que Él nos ame menos. Él simplemente nos ama porque nos ama. Eso es justo quien Dios es. Y Dios no cuelga su amor con cuerdas condicionales como una marioneta divina. ¿Puedo hoy amar a Dios, a mi prójimo y a mí mism@ de la misma manera?

 

Bendiciones

 

Padre Luis +

Date news: 
Lunes, Junio 1, 2020 - 10:15