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Identifica tu llamado

 

 

Buenos días, feliz miércoles y bendiciones. 

 

En el evangelio de hoy (Lucas 1:57, 66.80) recordamos la vida de Juan el Bautista. En esta historia nace Juan el Bautista y van a nombrarlo como a su padre, pero su madre dice "no, se llamará Juan". No le creen y su padre escribe en una tableta que se llama Juan y le creyeron. Sin embargo, como tú y yo, Juan el Bautista nació con un propósito.

 

Necesitamos reconocer que Juan el Bautista tiene un lugar de honor especial en la iglesia; es reconocido como el último de los profetas, en la línea divisoria entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, y, lo que es más importante, es el precursor, el que se adelantó para preparar el camino para El ministerio de Jesús.

 

Me pregunto cómo se enteró Juan de este llamado. ¿No puedes escuchar a su madre y a su padre recitar diariamente las palabras del ángel? ¿Y no puedes verlo escuchar a l@s vecin@s susurrar mientras jugaba? Supongo que desde el principio Juan sabía que otras personas lo consideraban especial. Me alegra que no se me imponga tal carga.

 

Lo que me hizo preguntarme: ¿puede haber sido fácil para Juan renunciar a todos las oportunidades de su cultura? Puede haber estado tan saturado con el Espíritu Santo que dejar todo, abandonar a los amados y conocidos puede no haber sido un desafío, pero lo dudo. No, creo que este llamado especial fue denso y pesado con pérdidas. Creo que pudo haberlo llevado bien, pero al menos al principio había lágrimas, preguntas y temores.

 

Lo que debe recordarse es que se debe aprender el don de la soledad y la comunión más bien desierta. Esta puede ser una oportunidad con la pandemia. Y pensar lo contrario en la vida de Juan o en cualquier otr@ religios@ es pensar más allá de su humanidad, un pensamiento del cual DIOS no tendrá parte.

 

No tengo dudas cuando digo que tod@s nosotr@s hemos nacido con un propósito. Y ese propósito es reconocer y glorificar a Dios al predicar su mensaje de liberación salvífica. Del mismo modo, debemos señalar a las personas el cómo llegar a Cristo. Juan el Bautista podría haber aprovechado la oportunidad para exaltarse a sí mismo ante los ojos de la gente, pero no lo hizo. En realidad, solo quería cumplir su papel: "El (Jesús) debe aumentar, pero yo debo disminuir". (Juan 3:30).

 

Hoy los invito a recitar esta oración: En verdad, la mano de Dios estaba con él. Ciertamente no tengo una misión tan importante como la de Juan, pero sea lo que sea que esté llamado a ser, sé que la mano de Dios está conmigo. Doy gracias a Dios por su poderosa presencia en mi vida y le pido que fortalezca mi fe.

 

Y quiero que entiendan que nuestro discipulado, como el de Juan, es desafiar la injusticia de nuestro tiempo, subvertir esas costumbres populares que distraen para que no encuentren a Dios, y que oprime a la humanidad. Tengo que abrazar la vida cristiana a la que todos fuimos llamados y señalar a las personas hacia Jesucristo, la única fuente de vida verdadera.

 

Bendiciones

 

Padre Luis +

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Miércoles, Junio 24, 2020 - 11:45