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Ministerio en el tiempo del Coronavirus (Covid 19): Prevenir, curar y acompañar

Ministerio en el tiempo del Coronavirus (Covid 19): Prevenir, curar y acompañar

17 de marzo de 2020

Mi querida familia de la Junta Parroquial, buenos días y bendiciones. He comenzado el día con esta pregunta: ¿Cómo la iglesia puede continuar siendo una iglesia si las personas no pueden reunirse en el mismo espacio? Definitivamente con las noticias más recientes de Asia, Europa y de Estados Unidos, es importante que tomemos en serio este virus y al mismo tiempo ayudemos a las personas a evitar el pánico.

Primeramente, te invito a que te mantengas al día con informaciones correctas sobre esta pandemia visitando diariamente este lugar cibernético del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index-sp.htmlhttps://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index-sp.html.

Segundo, sobre la Iglesia y el coronavirus nuestro Obispo Diocesano Andy en un comunicado fechado el 13 de marzo de 2020 para la diócesis ha dicho y cito: No emitiré una directiva amplia para cerrar las iglesias de la Diócesis de Nueva York ni para ordenar la suspensión del culto público en toda la diócesis, porque nuestras circunstancias son demasiado diferentes en nuestra geografía y 200 iglesias para una política general:  https://www.dioceseny.org/the-church-and-coronavirus/.

En el día de ayer lunes, 16 de marzo nuestro Obispo ha cambiado su decisión y ha pedido la suspensión completa del culto público durante las próximas ocho semanas (hasta el 17 de mayo), pero con una revisión de la política inmediatamente después de Pascua. Yo estaré viniendo a la iglesia y manteniendo las puertas abiertas para cuidado pastoral, o sea, prevenir, curar y acompañar. Nuestra Iglesia Santa Cruz no cerrará las puertas a la comunidad. Sigue siendo un espacio de oración y reflexión y yo estaré accesible para el cuidado pastoral, aquí o en los hogares. Si pueden ofrecer sus servicios voluntari@s eso ayudará en gran manera sobre todo para abrir y cerrar la iglesia.   

Ahora tenemos que darle forma a lo que algun@s han comenzado a llamar; La Iglesia en Casa. Aunque yo me sigo preguntando; ¿qué hacen quienes no tienen un hogar? Por esto a la misma vez, estoy declarando desde hoy en nuestra Iglesia Santa Cruz una jornada de cuaresma de oración, ayuno y leer la Biblia en el Tiempo del Coronavirus. 

Tercero, saber qué hacer ante una crisis puede ser un ministerio importante para nuestra iglesia y la comunidad. De aquí el que me parezca que es de gran importancia el que inmediatamente creamos un Ministerio Pastoral de Salud para trabajar en la prevención, la sanación y el acompañamiento de las personas enfermas. Si quieres ser parte de este ministerio déjanos saber.

 Cuarto, la realidad de suspender el culto público nos obliga a movernos a tener que hacer mayor uso de la tecnología. Me refiero a las transmisiones (streaming) de TV en vivo para poder ver y/o escuchar las misas. De aquí entonces el que nuestra iglesia ya ordenó la compra del equipo que nos faltaba para poder transmitir en vivo nuestros encuentros de adoración. Ya pronto tendremos la oportunidad para que aquellas personas que no pueden estar presentes en las misas puedan participar desde la distancia.

Quinto, las oficinas administrativas de la iglesia estarán abiertas-lunes a jueves; de 10:30am a 3:30pm. Para atender llamadas y personas que necesitan orientación. 

Sexto, aunque se han suspendido actividades públicas, nuestra Cocina Comunitaria (FoodFest) de los miércoles y viernes seguirán funcionando. Recuerde que tenemos una Pandemia de Hambre la cual está siendo agudizada por los escases de alimentos en los supermercados y por el abuso del aumento de precios. Estoy trabajando de cerca con Jacqueline Kellum- Foster y Paula Miranda quienes coordinan este ministerio. Los cambios hasta son que nadie se reúne a comer en el Salón Parroquial solo les repartimos unas bolsas de alimentos para que se las lleven. 

Como les decía ayer en la reflexión, la realidad del Coronavirus nos ha puesto en medio de una crisis de emergencia humanitaria que demanda nuestra empatía y amor solidario como prioridad, pero todo esto sin perder la esperanza.

 

La lectura bíblica del profeta Habacuc (1:2-4) nos obliga a ser sincer@s cuando contestamos esta pregunta: ¿Quién no ha perdido alguna vez la esperanza? Por desgracia estamos viviendo una época en la que es fácil perder la esperanza. La crisis del Coronavirus es una de estas realidades desesperanzadoras. La desesperanza deshonra a Dios. Degrada a Dios, al Todopoderoso, a una fuerza impotente, que insinúa no solamente que Él no puede, sino que además incumple sus promesas. La desesperanza en la práctica supone en un rechazo de las Escrituras como Palabra de Dios. Quienes están desesperanzad@s en última instancia significa que han perdido la fe, la cual es como sabemos esencial para la vida cristiana. Quienes han caído en desesperanza ponen su mirada en los recursos del mundo, en lugar de confiar en la capacidad de Dios. Quienes han perdidos la esperanza como dice Hebreos 12:3 se “cansan” hasta “desmayar”. No la perdamos.

 

En el amor solidario

 

Padre Luis