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La fe en medio de las tormentas

 

 

Buenos días, feliz martes y muchas bendiciones para mi querida familia de Santa Cruz.

 

Una de las historias más conocidas en los Evangelios es la de Jesús calmando la tormenta en el lago. Este es el Evangelio para hoy: Mateo 8: 23-27. Este pequeño pasaje es bastante sencillo en su estructura. Hay tres partes, basadas en las tres cosas que se dijeron. La primera parte es la tormenta en el mar y las palabras del discípulo a Jesús. La segunda sección es la reprensión de Jesús a los discípulos y luego la calma de la tormenta. El tercero es el asombro de los discípulos y sus palabras sobre Jesús.

 

Déjame comenzar con la tormenta. Sabemos que vendrán tormentas. Cada uno, una de nosotras, nosotros tiene su propia definición de lo que está pasando. Puedes decir que estás atravesando fuego o muchas aguas. No importa cómo defina su desafío, permítame llamarlo la tormenta. Según el diccionario Webster, una tormenta es una perturbación violenta de la atmósfera con vientos fuertes y generalmente lluvia, truenos, rayos o nieve. Permítanme insistir en los disturbios violentos de la atmósfera. Estoy hablando de esa perturbación en su vida, hogar, carrera, círculo social y vida espiritual.

 

El momento o la temporada en que las cosas no son como se espera que sean, es fácil para un ser humano cuestionarse y preguntarse qué sucede en tales escenarios. Pero a pesar de todo, aprendí que vendrán las tormentas. Si amas a Dios con todo tu corazón, Si, eres fiel sirviendo a capacidad de acuerdo con los dones y llamamientos, Si eres una persona de oración llena de Espíritu Santo y fiel en tu mayordomía, pero vendrán tormentas, las tormentas vendrán. No vivamos en la negación de que, dado que nacemos de nuevo, todo será un viaje tranquilo. ¿Por qué insisto en esto, porque perdemos tanto tiempo preguntando el por qué cuando llegan las tormentas, en lugar de estar preparadas, preparados?

 

Lo primero que hizo Jesús en respuesta a su solicitud fue reprender a su débil fe: "Oh, tú de poca fe, ¿por qué tienes miedo?" Tenían razón al pedirle a Jesús que los salvara, y su solicitud muestra que tenían fe en que Él podría salvarlos. Pero fue su miedo lo que traicionó la debilidad de su fe. Estaban en pánico cuando acudieron a Él, no en confianza. No los reprendió por despertarlo para pedirle que los salvara, sino por despertarlo con miedo. En otras palabras, Jesús calmó la tormenta para alentar su fe (v. 26).

 

Esta historia nos recuerda que todos, todas podemos desanimarnos por nuestras dudas y por nuestra dificultad para creer en Jesús, en su mensaje, en su poder. Pero debería alentarnos el saber que incluso los discípulos más cercanos de Jesús no eran muy diferentes a nosotros, nosotras. Imagínate en medio de esa tormenta en la barca con Jesús. ¿Cómo te sientes? ¿Qué le dirías a Jesús?

 

Les extiendo una invitación especial para que hablen con Jesús sobre las tormentas que están en tu vida hoy. ¿Qué te dice Jesús? Los discípulos tenían miedo de morir. ¿Cuál es mi actitud hacia mi propia muerte? ¡Le pido a Dios la gracia de enfrentar la muerte pacíficamente, ya sea que esté cerca o lejos en el futuro!

 

Bendiciones, Padre Luis +

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Tuesday, June 30, 2020 - 09:45