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Espíritus malignos en el Capitolio que tenemos que reprender

Buenos días, feliz martes y muchas bendiciones.

 

El evangelio de ayer nos informó sobre la primera actividad evangelística de Jesús. Llamó a cuatro personas para formar una comunidad con ellos (Marcos 1: 16-10). El evangelio de hoy (Marcos 1: 21-28) describe la admiración por la enseñanza de Jesús y el primer milagro cuando expulsa al diablo. Marco recoge todos estos episodios que se habían transmitido oralmente en las comunidades, uniéndolos como ladrillos de pared. En los años 70, año en el que escribe, las comunidades necesitaban orientación. Al describir cómo Jesús inició su actividad, Marcos habla de lo que deben hacer para anunciar las Buenas Nuevas. Marcos les da una catequesis contando a las comunidades los acontecimientos de la vida de Jesús.

 

En este Evangelio se están trazando líneas de batalla. Jesús, ya lo sabemos, posee el Espíritu Santo y lleva la Buena Nueva del amor de Dios por la humanidad. El espíritu inmundo representa las fuerzas que dominan a las personas y las hacen menos libres. Estas dinámicas devastadoras se encuentran en toda la vida humana: en las relaciones familiares, en la enseñanza religiosa, en la política, en la economía, etc. Se incluye todo uso indebido de energía. Lo vemos en todas partes. Esta es una manera de poder evaluar los sucesos en el Capitolio en Washington. O sea, espíritus malignos que tenemos que reprender. Pero para Jesús, el poder es simplemente para el servicio de los demás, como en esta escena de curación.

 

El poder como servicio humilde es un tema favorito en la descripción que hace Marcos de Jesús. Morirá en lo que parece un esfuerzo inútil por eliminar el mal uso del poder. Aquí me educan sobre el costo del discipulado. Surgen dos preguntas: ¿Trato a veces de dominar a los demás? ¿Protesto alguna vez por la dominación? Pido que me muestren cómo debe cambiar mi comportamiento.

 

Jesús enseña con autoridad, de manera diferente a como lo hacen los escribas. Lo primero que percibe la gente es la forma diversa en que Jesús enseña. No es tanto el contenido, sino la forma en que Él enseña lo que impresiona a la gente. Por eso, a su manera diferente, Jesús crea una conciencia crítica en la gente con respecto a la autoridad religiosa de ese tiempo.

 

La gente compara y dice: Él enseña con autoridad, de una manera diferente a como lo hacen los escribas. Los escribas de esa época enseñaron citando la autoridad. Jesús no cita ninguna autoridad. Habla con su experiencia de Dios y de su vida. Su palabra está arraigada en el corazón.

 

En el mundo antiguo, muchas enfermedades se atribuían a la posesión de un espíritu maligno. ¡Pero no hay necesidad de obsesionarse con este tema mientras oras con el evangelio de hoy!

 

Jesús no solo predicó la Buena Nueva en lo que dijo, sino más aún en lo que hizo. La historia del Evangelio de hoy nos muestra a una persona que habló con un valor y una sabiduría que impresionó a la gente común con su anillo de autoridad.

 

Hoy los invito a reflexionar críticamente conmigo sobre esta tarea espiritual: Hoy mucha gente no vive, no piensa, sino que se deja llevar por los medios de comunicación. No tienen una mente crítica ni una forma de pensar. Los demonios de la mentira y la desinformación están controlando sus vidas. Permiten que otr@s maestr@s entren en sus vidas. ¿Cómo se puede expulsar a este “espíritu maligno”?

 

Bendiciones

 

Padre Luis +

Date news: 
Martes, Enero 12, 2021 - 20:30